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Ante una “gran” trampa de liquidez…

By on 17 septiembre, 2020
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Una crisis econ√≥mica¬†sin precedentes¬†ha generado una respuesta fiscal y monetaria sin precedentes. Los gobiernos de los pa√≠ses desarrollados han lanzado vastas redes de protecci√≥n para evitar que esta pandemia genere un drama a√ļn mayor.

Además, otros países como EEUU, Alemania, Francia o Italia han puesto en marcha grandes planes de gasto discrecional y/o rebajas de impuestos que pretenden amortiguar la caída de la actividad.

Mientras, los bancos centrales han cumplido con su parte facilitando al m√°ximo la financiaci√≥n de esas pol√≠ticas con bajadas de tipos y mastod√≥nticas compras de activos en el mercado secundario, evitando as√≠ que el canal de cr√©dito se quede ‘seco’ en el peor momento posible. Sin embargo, todos estos billones (euros-d√≥lares) pueden quedar taponados o atrapados en cuentas de ahorro y en en los activos financieros, esterilizando parcialmente el efecto de estas pol√≠ticas sobre la econom√≠a real.

Sin duda que sin estas medidas el golpe habr√≠a sido mucho m√°s fuerte y, sobre todo, m√°s doloroso para muchas personas y empresas. A√ļn as√≠, estos grandes esfuerzos podr√≠an ser insuficientes en regiones como Europa o Jap√≥n, donde los niveles de deuda tocan m√°ximos,¬†la poblaci√≥n ahorra por miedo¬†y el envejecimiento limita el crecimiento potencial y el efecto de estas pol√≠ticas.

Simplificando al máximo, se corre el riesgo de que una gran parte de todo ese dinero se quede atascado (en depósitos o en el mercado de activos financieros) y no se convierta en mayor consumo e inversión real, que a la postre es lo que generaría mayor crecimiento económico.

Aunque¬†el t√©rmino ‘trampa de liquidez’¬†se usa para describir una pol√≠tica monetaria resulta ineficaz para estimular el crecimiento y la inflaci√≥n pese a los bajos tipos de inter√©s, en esta ocasi√≥n se puede extrapolar, en parte, tambi√©n a la pol√≠tica fiscal.

¬ŅD√≥nde est√° dinero de la banca central?

En lo que a los bancos centrales se refiere, lo complicado no es inyectar esas grandes cantidades de liquidez, lo difícil es que lleguen a los hogares y las familias.

Como muestran las estadísticas de crédito, una parte del dinero está llegando a las empresas, pero los préstamos a los hogares se han estancado o se han reducido como es el caso del crédito al consumo. Si las bancos se niegan a prestar, las familias no quieren pedir crédito o una combinación de ambas, las políticas los bancos centrales quedan en parte esterilizadas, generando un aumento de las reservas bancarias (liquidez guardada en el banco central) y de los precios de los bonos y de otros activos (desconexión entre economía real y mercados financieros).

En la zona euro, este exceso de liquidez roza los 3 billones de euros, casi tres veces el tama√Īo de la econom√≠a de Espa√Īa. En EEUU es de 2,8 billones de d√≥lares.

Por otro lado, estas mismas pol√≠ticas (la compra de bonos soberanos) facilitan¬†el gasto de unos gobiernos¬†que est√°n haciendo todo lo posible por reducir el da√Īo e estimular la econom√≠a en un momento de par√°lisis. No obstante, aunque aqu√≠ parece que es m√°s sencillo que dinero llegue directamente a empresas o familias a trav√©s de ayudas, subvenciones… tambi√©n se corre el riesgo de que esta liquidez quede atascada nada m√°s salir de las arcas p√ļblicas. La incertidumbre est√° generando un aumento sin precedentes en los dep√≥sitos de familias y empresas, que almacenan las rentas que generan y reciben (ahorro por precauci√≥n) retroalimentando la debilidad econ√≥mica.

La paradoja del ahorro

Esto se conoce como la paradoja del ahorro. El economista británico John Maynard Keynes hizo popular este término que se puede definir de la siguiente forma: cuando los hogares deciden aumentar sus ahorros (por miedo a lo que puede venir), puede tener sentido a nivel individual, pero el impacto agregado (todos los hogares ahorrando) puede ser muy negativo al ralentizar el consumo y, por lo tanto, el crecimiento económico.


La propia OCDE tambi√©n destaca¬†en sus √ļltimas previsiones econ√≥micas¬†la evoluci√≥n de esta tendencia: “Es probable que la d√©bil confianza y la alta incertidumbre sobre la evoluci√≥n del virus y la evoluci√≥n del mercado laboral mantengan el ahorro preventivo en niveles elevados. Adem√°s, los dep√≥sitos bancarios corporativos tambi√©n han aumentado sustancialmente desde el inicio de la pandemia en muchos pa√≠ses, lo que da margen para un gasto m√°s fuerte si la demanda y la confianza mejoran r√°pidamente. Sin embargo, las intenciones de inversi√≥n se han debilitado, lo que sugiere que es probable que la elevada incertidumbre mantenga la inversi√≥n empresarial en niveles bajos durante alg√ļn tiempo”.

Todo ello está drenando una parte de los grandes planes de estímulos anunciados por los grandes países de Europa.

El teletrabajo y el ahorro

Adem√°s¬†del ahorro por precauci√≥n, otros factores siguen pesando sobre el consumo. Por un lado, el teletrabajo reduce sobremanera el gasto relacionado con el empleo. En Espa√Īa es f√°cil ver el sufrimiento de bares, restaurantes, tiendas… que se encuentran en zonas de trabajo y cuya gran parte de la clientela est√° ahora trabajando en remoto. Es cierto que trabajar desde casa puede incrementar la factura de la compra (el caf√© que no se toma en el bar se toma en casa), pero por ahora parece que es mucho m√°s lo que se deja de gastar. Por otro lado, trabajar desde casa tambi√©n se asocia con una ca√≠da del consumo en ropa y, por supuesto, en transporte. La velocidad del dinero cae y con ello la actividad econ√≥mica.

Por si todo lo anterior fuera poco, los est√≠mulos fiscales suelen ser menos eficientes en las poblaciones envejecidas, seg√ļn han demostrado Jiro Honda y Hiroaki Miyamoto, economistas del Fondo Monetario Internacional, en un trabajo publicado este mes de agosto. “En medio de la actual pandemia de covid-19, los pol√≠ticos de todo el mundo est√°n aplicando est√≠mulos fiscales, una combinaci√≥n de aumentos del gasto y reducciones de impuestos, para apoyar sus econom√≠as. Nuestra nueva investigaci√≥n demuestra que la edad tambi√©n es importante al considerar los est√≠mulos fiscales. Espec√≠ficamente, encontramos que la pol√≠tica fiscal no es tan efectiva para impulsar el crecimiento en econom√≠as con poblaciones mayores, en comparaci√≥n con econom√≠as con poblaciones m√°s j√≥venes”.

Por ello, estos expertos creen que los est√≠mulos fiscales deben compaginarse con otras pol√≠ticas que hagan este gasto m√°s efectivo, es decir, que d√© lugar a unos multiplicadores fiscales superiores que generen m√°s crecimiento. “Dado el d√©bil efecto del est√≠mulo fiscal para impulsar la producci√≥n incluso durante las recesiones, otras pol√≠ticas macroecon√≥micas o reformas estructurales tendr√≠an que desempe√Īar un papel m√°s importante. Nuestro an√°lisis tambi√©n sugiere que las medidas de pol√≠tica para promover la fuerza laboral podr√≠an ayudar a aumentar el efecto del est√≠mulo fiscal en en el PIB en las econom√≠as envejecidas”.

Estos expertos abogan tambi√©n¬†por reducir el nivel de deuda p√ļblica¬†durante los periodos expansivos, pues vienen a demostrar que en las sociedades con menores niveles de deuda y con una fuerza laboral m√°s grande son en las que los est√≠mulos fiscales tienen un efecto m√°s poderoso.

A modo de resumen, regiones como Europa y Jap√≥n cuentan con varios factores que pueden debilitar el efecto de los est√≠mulos (tanto monetarios como fiscales) sobre el crecimiento. El miedo al futuro, el envejecimiento, la ca√≠da de la fuerza laboral y el endeudamiento amenazan con generar una ‘macro-trampa’ de liquidez que termine prolongando la salida de la crisis.

Fuente: eleconomista.es


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