Brexit: el Reino Unido vota dejar la UE provocando la dimisión de Cameron y el hundimiento de los mercados

By on 24 junio, 2016
  • Los partidarios de abandonar obtienen un 51,9% de los votos
  • La libra se hunde y baja a m√≠nimos de los √ļltimos 30 a√Īos
  • Escocia e Irlanda del Norte, dos focos de problemas internos

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El Reino Unido votó por salir de la Unión Europea (UE) en el referéndum de este jueves 23 de junio con un 51,9% de votos a favor de abandonar, frente a un 48,1% que optaron por la permanencia. El primer ministro británico, David Cameron, ha presentado su dimisión inmediatamente y la reacción en los mercados no se ha hecho esperar: la libra sufre las peores caídas de su historia y se va a niveles no vistos desde 1985.

Con un 72,2% de participación, los partidarios de dejar la UE sumaron 17,41 millones de votos, mientras que los partidarios de permanecer, liderados por el primer ministro Cameron, se quedaron en 16,14 millones, un millón de votos de diferencia. Es la primera vez en la historia de la UE que un Estado miembro vota su salida.

Precisamente, poco despu√©s de las 9:00 de la ma√Īana el primer ministro ha anunciado su dimisi√≥n tras perder claramente una votaci√≥n que promovi√≥ para intentar apagar la divisi√≥n interna del Partido Conservador. Cameron no ha hecho caso a la carta de dos tercios de los diputados conservadores que hab√≠an defendido la salida y que le han expresado su apoyo para permanecer en Downing Street por el “mandato y deber” obtenido hace tan s√≥lo un a√Īo.

Un resultado inesperado, al menos acorde con las √ļltimas encuestas y las casas de apuestas, y que ya se est√° notando en los mercados financieros, donde se viven momentos de tensi√≥n y movimientos bruscos, siendo el hundimiento de la libra la reacci√≥n m√°s violenta: se desploma cerca de un 10% frente al d√≥lar en su peor jornada hist√≥rica y cae a m√≠nimos desde 1985.

Los resultados muestran una clara división en Reino Unido. Por regiones, la permanencia en la UE solo ha conseguido victorias claras en la ciudad de Londres, Escocia e Irlanda del Norte. Por el contrario, en el resto de Inglaterra y en Gales los partidarios de la salida han sido mayoritarios.

Nigel Farage, el histri√≥nico l√≠der del partido de ultraderecha UKIP y que lleva 20 a√Īos pidiendo dejar la Uni√≥n, ha declarado hoy como el “D√≠a de la Independencia”. Es el gran vencedor del refer√©ndum junto a Boris Johnson, el conservador ex alcalde de Londres y compa√Īero de partido de Cameron, del que se dice que incluso podr√≠a ser el pr√≥ximo primer ministro.

La ultraderecha europea ha celebrado el resultado y desde Francia, Pa√≠ses Bajos e Italia ya han pedido consultas sobre la pertenencia a la UE en sus respectivos pa√≠ses. “¬°Victoria de la libertad!” ha vitoreado en redes sociales la francesa Marine Le Pen. Donald Trump tambi√©n ha aplaudido el resultado, destacando que los brit√°nicos “han recuperado su pa√≠s”.

Incógnitas sobre el proceso

Una de las grandes inc√≥gnitas es el grado de preparaci√≥n de Reino Unido para un proceso que podr√≠a llevar a√Īos, puesto que el propio primer ministro hab√≠a asegurado p√ļblicamente que no hab√≠a “plan B”. Tras jugarse su credibilidad a la carta de una apuesta que, seg√ļn √©l, har√≠a al “m√°s fuerte y m√°s seguro”, Cameron ha sido la primera v√≠ctima de una votaci√≥n que ha puesto del rev√©s a los mercados globales.

Aunque el Tratado de Lisboa establece las pautas de este procedimiento en el art√≠culo 50, el primer movimiento ha de partir del estado miembro, que debe notificar a la UE su deseo de abandonar. De hecho, Londres no est√° obligado a proceder inminentemente (y Cameron lo ha dejado en manos del pr√≥ximo primer ministro), es m√°s, los partidarios de romper con Bruselas han manifestado ya su preferencia por aguardar, puesto que, pese a meses de campa√Īa, la f√≥rmula que regir√≠a sigue siendo una inc√≥gnita. As√≠ ser√° el paso a paso de la salida de la Uni√≥n Europea.

Los plazos, a priori, est√°n marcados, si bien los dos a√Īos establecidos en la normativa comunitaria podr√≠an ampliarse siempre que lo autoricen los otros veintisiete socios. Expertos en Derecho europeo creen que, dada la complejidad, las negociaciones podr√≠an llevar hasta una d√©cada y los propios defensores del divorcio asumen que, como m√≠nimo, ser√≠an necesarios cuatro a√Īos.

Escocia e Irlanda: amenaza interna

Ahora Reino Unido afronta una amenaza a la supervivencia dentro de sus fronteras, ya que en Escocia un 62% de los votantes se manifestaron a favor de seguir en la UE, lo que seguramente generará presión para un nuevo referéndum sobre si convertirse en una nación independiente.

De hecho, los principales líderes del SNP, el partido nacionalistas escocés, ya han avisado que con el Brexit pedirán una nueva consulta por la independencia. Otro problema en el horizonte es Irlanda del Norte, donde ha ganado la permanencia y el viceprimer ministro, Martin McGuiness, ya se ha apresurado a pedir un referéndum sobre una posible unión con Irlanda.

Dejar la UE podr√≠a costarle a Reino Unido el acceso al sistema de mercado √ļnico sin barreras y significar√≠a que deber√≠a buscar nuevos acuerdos comerciales en todo el mundo. Obama dijo que Gran Breta√Īa estar√≠a “al final de la fila” para un pacto con Estados Unidos.

La UE quedará debilitada económica y políticamente, enfrentando la salida no sólo de uno de los miembros que ha defendido con más fuerza las políticas de libre mercado, sino también un país con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y con un Ejército poderoso. El bloque perderá de golpe cerca de un sexto de su producción económica total.

Se espera que Cameron informe formalmente el resultado a sus homólogos europeos dentro de pocos días y que prepare las negociaciones para la primera salida de un Estado miembro de la UE. El líder británico convocó el referendo en 2013 en un intento por reducir la presión de los euroescépticos locales, incluidos algunos dentro de su propio partido. Inicialmente considerada como un triunfo fácil, la votación ha puesto su futuro político en riesgo.

Los sondeos de opini√≥n mostraron resultados dispares durante los cuatro meses de una enconada campa√Īa, y el bando a favor de la permanencia consigui√≥ la ventaja la semana pasada despu√©s de que la parlamentaria europe√≠sta Jo Cox fue asesinada. El ataque conmocion√≥ a los brit√°nicos y gener√≥ preguntas sobre si el tono del debate estaba fomentando la intolerancia y el odio.

Encaje en el mercado com√ļn

Adem√°s, uno de los factores m√°s complejos ser√° el potencial encaje brit√°nico en el mercado com√ļn. La presi√≥n, por tanto, ser√° notable para hallar una soluci√≥n que implicar√° delicados compromisos de las partes, un esfuerzo que podr√≠a necesitar a√Īos antes de que se pueda garantizar el apoyo de una mayor√≠a cualificada de los ministros del ramo para, posteriormente, lograr que la propuesta sea ratificada por los dem√°s estados miembro y, a continuaci√≥n, por los Parlamentos europeo y brit√°nico.

El problema es que uno de los catalizadores del Brexit ha sido el control de los flujos migratorios y la pertenencia al mercado com√ļn implicar√≠a, a priori, el libre movimiento de personas, dos elementos indisociables y, para la UE, innegociables, por lo que, a priori, Londres no podr√≠a mantener el primero sin tener que aceptar el segundo, lo que complica la ecuaci√≥n entre prosperidad econ√≥mica y l√≠mites a la entrada de ciudadanos comunitarios.

No en vano, abandonar el mercado com√ļn no es una opci√≥n extendida entre los defensores del Brexit, que se encuentran dividido entre quienes proponen directamente abandonarlo, aquellos que creen posible permanecer por el propio inter√©s del resto de sus integrantes de no perder a la segunda econom√≠a europea, los que abogan por establecer acuerdos bilaterales e, incluso, quienes ven viable operar con los 161 miembros de la Organizaci√≥n Mundial de Comercio (OMC).

Este encaje, con todo, constituye tan sólo una pieza más del complejo puzle legislativo de un proceso que obligaría a revisar hasta 80.000 páginas de acuerdos comunitarios, con el objetivo de decidir descartes, qué áreas enmendar y cuáles mantener, un sumario que, inevitablemente, querrá supervisar el Parlamento británico y cuya duración constituye un enigma.

En consecuencia, junto a la resoluci√≥n de una profunda crisis pol√≠tica en casa, el Gobierno, independientemente de su constituci√≥n, tendr√° que resolver un proceso sobre el que no hay precedentes, tan s√≥lo la salida de Groenlandia, ni siquiera un estado, sino un territorio que formaba parte de Dinamarca, hace m√°s de 30 a√Īos, cuando la UE no era tampoco la uni√≥n pol√≠tica en la que se ha convertido hoy en d√≠a.

Por si fuera poco, este nuevo capítulo tendría que acordarse con socios que difícilmente mostrarán empatía hacia quien ha decidido abandonar, a pesar de los compromisos que tanto costaron en febrero y que hubiesen garantizado para Reino Unido el ansiado estatus de verso libre de una Europa cada vez más cohesionada. Por otra parte, a escala europea, el temor es que la partida británica genere un efecto dominó entre otros integrantes de los Veintiocho y, sobre todo, que desencadene un auge del populismo y el nacionalismo.

Fuente: eleconomista.es

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