0

En las 48 horas bursátiles en las que se ha negociado la resaca dejada por el Brexit, los títulos de los bancos europeos borraron un 22% de su valor, tonteando de nuevo con los mínimos históricos alcanzados hace cuatro años durante la explosión de la crisis de deuda soberana en el Viejo Continente.

El indicador Euro Stoxx Banking retrocedió el lunes un 6,23%, tras haberse desplomado un 18% el pasado viernes. Niveles que no se alejan de los 73 puntos alcanzados en julio de 2012, cuando el presidente del Banco Central Europeo prometió que haría «todo lo posible»para salvar la Eurozona.

  • Una volatilidad que azotó directamente a la banca europea y británica. Sin embargo, es importante tener en cuenta que en la debacle en las acciones bancarias del Viejo Continente, las consecuencias del referéndum británico fueron sólo la mecha que azuzó los problemas ya existentes en los balances de algunas entidades.
  • Es el caso de la banca italiana, donde los 360.000 millones de euros en préstamos y créditos en mora complican la situación del sector a la hora de lidiar con la incertidumbre generada por Reino Unido. De ahí que la administración de Matteo Renzi se pueda ver forzada a rescatarla.
  • En Reino Unido, la cotización de Royal Bank of Scotland y Barclays tuvo que ser suspendida momentáneamente tras una caída del 8%. En el caso de RBS, sus acciones cotizan en mínimos de 2009, mientras el Ftse 350 que sigue la evolución de los títulos bancarios tocó ayer mínimos de los últimos siete años. Una situación instigada por la rebaja masiva del analista de J.P. Morgan, Kian Abouhossein, sobre la banca europea.

«Consideramos que habrá un efecto contagio a los bancos europeos y por eso decidimos recortar la media sobre los beneficios por acción en un 13% para 2018», dijo en su informe, donde justificó la decisión con una previsión de crecimiento económico menor a la esperada y mas medidas de estímulo por parte de los bancos centrales.

Los economistas de J.P. Morgan esperan que el Banco de Inglaterra reduzca sus tipos de interés hasta el 0% a finales de agosto, una decisión que perjudicará a los bancos domésticos. También cederán el crecimiento en los préstamos y créditos que este año sólo crecerán un 0,4% y el año que viene caerán un 0,9%. En 2018, cederán alrededor de un 0,7%, cuando previamente se esperaba un alza del 2,3. En España, el único valor afectado por la decisión de J.P. Morgan fue Bankia, cuya recomendación fue rebajada hasta neutral desde sobreponderar.

Desde Deutsche Bank, su analista, David Look, también revisó sus perspectivas sobre la banca británica planteando un escenario base donde haya una mayor flexibilización de la política monetaria, una caída en los préstamos bancarios, crezcan los créditos en mora y se reduzca o desparezca la retribución a los accionistas de algunas entidades.

En este sentido, Look reiteró que el Brexit genera «una crisis política, no financiera». De hecho puso de manifiesto su preferencia por Lloyds, dado que sus riesgos y exposición menor a la de 2008 y Barclays, cuya exposición a EEUU ejercerá de colchón a lo que ocurra en Reino Unido. En el caso de HSBC, el Brexit genera la posibilidad de un recorte en su dividendo mientras que sus ingresos, como los de Standard Chartered, también se verán afectados por las circunstancias.

 

Fuente: eleconomista.es