euro-dolar-coser-getty

 

Hace ya seis años que Guido Mantega, ministro de Finanzas de Brasil por aquel entonces, bautizó las artimañas a las que recurrían los países para abaratar sus monedas y estimular así sus exportaciones como guerra de divisas. Y, desde entonces, el mercado de divisas ha tenido más de un susto. Uno de los principales se produjo en agosto del año pasado con China.

Y es que el Banco Popular de China devaluó su divisa, el yuan, en torno a un 1,9%. Fue la primera de las tres bajadas consecutivas que se produjeron en las siguientes 72 horas. Una acción que desató el pánico ante la posibilidad de que la guerra de divisas tomase fuerza. No hay que olvidar que las depreciaciones forzadas a través de las políticas monetarias empobrecen al vecino, ya que si un país debilita su moneda para impulsar sus exportaciones daña la competitividad de otros países.

El segundo momento de pánico llegó en junio de 2016 desde Reino Unido. Tras conocerse que los británicos habían votado separarse de la Unión Europea, la libra cayó hasta niveles de 1985, siendo uno de los principales efectos de esta bajada, al igual que la devaluación china, la exportación de deflación.

Y, en este maremágnum, hay un cruce que está viviendo el trimestre más tranquilo de su historia: el euro/dólar. A este respecto, en el tercer trimestre de este año, que finalizará en septiembre, la diferencia entre el máximo y el mínimo del cruce es del 2,2%, la más baja desde que el euro se introdujo en los mercados financieros mundiales el 1 de enero de 1999.

Así, la cota más baja desde julio se sitúa en los 1,0977 dólares, frente a los 1,1224 que suponen su nivel más elevado. Un balance casi irrisorio frente a otros cruces registrados, como el 15% de diferencia que se produjo entre ambos extremos en los tres primeros meses del año pasado, cuando el inicio de las compras de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE) y la expectativa de una subida de tipos en Estados Unidos llevaron a la moneda común al borde de la paridad, los 1,0496 dólares, la cota más baja desde 2003 y que contrastaba con los 1,21 dólares registrados a principios del ejercicio (ver gráfico).

Ahora bien, ¿a qué corresponde esta aparente calma? Según los expertos, una de las razones es la incertidumbre sobre la actuación de los principales bancos centrales del mundo y, por otro lado, que el par pudiese estar acercándose a su precio justo.

Los analistas dan algunas pistas al respecto: los dos grandes reguladores monetarios -Reserva Federal estadounidense y Banco Central Europeo- como no podía ser de otra manera, son una pieza clave en este momento. Son los grandes protagonistas en este mercado, ya que el rumbo de su política monetaria ha marcado el movimiento de las principales monedas de parqué durante los últimos años.

Javier Santacruz, profesor del IEB, explica que «dentro de la estabilidad monetaria que se está viendo pueden influir muchos factores, y uno de ellos es la incertidumbre sobre la política monetaria». Los inversores pueden estar esperando para conocer nuevas medidas del Banco Central Europeo -en su última reunión, Mario Draghi, presidente de la institución, reiteró su intención y disposición para ampliar sus estímulos, si fuese necesario, después de conocerse la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea-, además de que pueden estar esperando más información sobre cuándo va a ser el momento en el que la Reserva Federal incremente los tipos de interés en Estados Unidos, una decisión que todavía no está clara -las probabilidades de Bloomberg apuntan a marzo de 2017-.

Enrique Díaz-Álvarez, director de riesgos de Ebury, también apunta a que «se debe sobre todo a la ausencia de noticias dramáticas en relación a la política monetaria del BCE o de la Fed. Los cambios en política monetaria han sido los principales factores en los mercados de divisa en los últimos años».

¿El ‘precio justo’?

Al margen de los bancos centrales, otra posibilidad es que el cruce esté aproximándose a su precio justo. Santacruz explica que «o bien se trata de una cuestión de incertidumbre, o es que el cruce ha llegado o se está aproximando a su precio justo. Hace unos años, cuando la zona euro crecía al 2%, el valor justo del cruce estaba en torno a 1,25/1,30 dólares. Sin embargo, ante el crecimiento económico más fuerte en Estados Unidos y el debilitamiento de Europa, es posible que se haya reducido hacia acercarse al entorno actual».

Además de todo lo anterior, el componente político también puede estar teniendo un papel en el comportamiento del cruce: el BCE calmó a los mercados pocos días después de conocerse la decisión de los británicos, al publicar sus previsiones de que el Brexit sólo se comería medio punto en el crecimiento del PIB europeo para los próximos 3 años. Además, de momento las encuestas en Estados Unidos siguen presentando a Hillary Clinton como la ganadora en las próximas elecciones a la presidencia en noviembre, lo que puede haber contribuído a aumentar la estabilidad en el mercado, ya que la figura de Donald Trump genera temor.

Mejor la bolsa europea

En este contexto, si bien el cruce euro/dólar vive un periodo de tranquilidad, no ocurre lo mismo en renta variable, donde Estados Unidos no deja de celebrar máximos históricos mientras que la bolsa europea lucha a contracorriente para intentar reducir las pérdidas acumuladas a lo largo del año. Pese a que a priori Wall Street parezca eregirse como la opción más acertada, los expertos no tienen dudas: en renta variable, el Viejo Continente es mejor elección por varios motivos.

El primero de ellos es el más obvio: las bolsas del país norteamericano se encuentran actualmente en máximos históricos, lo que les deja un potencial medio inferior al de sus homólogas europeas, la mayoría de las cuales están en negativo en el año (aunque el Dax está a un nimio 0,03% de cambiar de signo).

Curiosamente, si nos fijamos en los índices grandes (aquellos que aglutinan a centenares de cotizadas), Estados Unidos bate a Europa en potencial: los expertos consideran que el S&P 500 tiene por delante un recorrido del 8,3%, mientras que al Stoxx 600 le otorgan un 5,6%. La foto es bien distinta si miramos hacia los selectivos pequeños. El europeo EuroStoxx 50 arrasa al Dow Jones, con un recorrido al alza del 9% frente al 5% que calculan los expertos para su rival norteamericano.

Pero donde se aprecia claramente el apoyo que dan los analistas al Viejo Continente es en sus recomendaciones. El 40% de los consejos que emiten sobre las empresas del EuroStoxx 50 son de compra, un porcentaje que cae al 23% en el caso del Dow Jones. La aseguradora francesa Axa, el grupo aeronáutico holandés Airbus (que cotiza en España) y la también gala Engie son los valores que más gustan a los analistas dentro del selectivo europeo. En su rival estadounidense, se quedan con United Health Group, Apple y Visa. Por otro lado, ambos selectivos tienen sólo una recomendación de venta (Deutsche Bank en Europa y Caterpillar en EEUU).

El PER (número de veces que el beneficio está recogido en el precio) corrobora la opinión de los analistas acerca del atractivo del mercado europeo frente a su contrincante americano. Si el EuroStoxx 50 cotiza con una ratio de 14,2 veces, el Dow lo hace un 23% más caro, en las 17,5 veces.

Fuente: eleconomista.es