La perspectiva a corto plazo para China se ha visto impulsada por las políticas de apoyo del Gobierno, pero las expectativas a medio plazo son «más inciertas» ante las crecientes vulnerabilidades de la economía del gigante asiático, lo que hace necesario implementar reformas con urgencia, según ha advertido el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé un crecimiento del PIB de China «en torno al 6% en 2017».

«La perspectiva de crecimiento a corto plazo se ha vuelto más optimista por las recientes políticas de apoyo. La perspectiva a medio plazo, sin embargo, es más incierta por el rápido aumento del crédito, el exceso de capacidad estructural y un sector financiero cada vez más grande, opaco e interconectado», advirtió el subdirector gerente del FMI, David Lipton.

A la conclusión de la misión desarrollada en China por los técnicos del FMI de cara a elaborar su informe anual sobre la economía china, Lipton destacó que las reformas de China han registrado en general avances impresionantes, aunque admitió que estos progresos han sido desiguales.

El funcionario del FMI señaló los avances significativos en el cambio desde la industria a los servicios, mientras se han cosechado menos progresos en la contención del crecimiento del crédito, mientras se ha producido una sustancial liberalización de los mercados financieros, pero menos en materia de gobernanza.

«Como resultado, las vulnerabilidades están aumentando», añadió Lipton, subrayando que esta circunstancia «exige una mayor urgencia en la aplicación de las reformas».

Es imperativo abordar el tema de la deuda
En este sentido, el subdirector del FMI apuntó el problema de la deuda de las empresas chinas, que debe ser abordado de forma «imperativa» para evitar graves dificultades más adelante.

En cuanto a la cotización del yuan, el representante del FMI sostuvo que la valoración de la moneda china «está en línea con los fundamentales» y expresó su respaldo a Pekín en sus esfuerzos para alcanzar un cambio libre efectivo en los próximos años.

 

 

Fuente: eleconomista.es