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Tras años de crecimiento económico decepcionante, unos precios que están congelados y un mercado laboral que no ha recuperado la robustez previa a la crisis, comienzan a surgir las voces que piden más colaboración entre los bancos centrales y los gobiernos.

Una independencia que ha sido clave para intentar mantener a raya la inflación, pero que ahora, con la ausencia de esta, podría no ser tan importante, según claman algunos expertos.

Tal y como publica The Wall Street Journal algunos economistas han comenzado a considerar esta independencia de los bancos centrales como un obstáculo para lograr inflación y crecimiento económico. En el intento de no mezclar política monetaria y fiscal se podrían estar descartando herramientas como el ‘helicóptero del dinero’, que podría ser más eficaz, dado el contexto económico actual, que los tipos negativos o los programas de estímulo aprobados hasta el momento.

El ‘helicóptero del dinero’ es un híbrido entre política fiscal y monetaria. Se trata de la capacidad del banco central para imprimir dinero, ya sea en forma de billetes o anotándolo en los balances de los bancos, los gobiernos o de los de individuos.

Es decir, se permitiría a los Gobiernos (o familias) gastar más o bajar los impuestos sin incrementar su deuda, puesto que estas políticas estarían financiadas por un incremento permanente de la oferta monetaria. En el caso de la Eurozona, la financiación directa a las familias sería la única opción, puesto que la legislación europea prohíbe monetizar la deuda pública.

Son muchas las voces que han surgido en Europa (sobre todo en Alemania) contra este tipo de política. Lo cierto es que el ‘helicóptero del dinero’ tendría una influencia directa sobre la política fiscal, lo que a la postre podría ser una ayuda a los gobiernos que están hoy en el poder.

Por otro lado, más allá de este ‘favor’ político, también existe el miedo a que los gobiernos se relajen y aprovechen la situación para financiar sus déficits con la impresión de dinero, lo que sería revertir las reglas existentes hasta el momento. Este tipo de política también puede conllevar a un fuerte incremento de la inflación en el futuro. Y es que encontrar el tamaño adecuado para el ‘helicóptero del dinero’ es casi imposible, hasta el momento ningún país lo ha logrado.

Charles Goodhart, antiguo miembro del comité de política monetaria en el Banco de Inglaterra, señala que «aumentar el balance de un banco central de forma indefinida sería acabar con la independencia de los bancos centrales, los efectos sobre las expectativas de inflación podrían ser dramáticos».

La propuesta de Bernanke

La propuesta que realizó hace unos meses el expresidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, era del siguiente modo: «El Congreso aprueba un programa fiscal de 100.000 millones de dólares, 50.000 millones para incrementar el gasto público y los otros 50.000 millones para una devolución de impuestos. En lugar de financiar este programa con una emisión de deuda, la Reserva Federal abriría una cuenta de 100.000 millones de dólares para el Tesoro de EEUU. Otra alternativa equivalente consiste en que el Tesoro emita 100.000 millones en deuda y la Reserva Federal se comprometa a comprar y mantener de forma indefinida esa deuda», explicaba el célebre economista.

El Gobierno debe usar este dinero para «gastarlo directamente en obra pública, creación de trabajo e ingresos. Una devolución de impuestos que incremente los ingresos de los hogares, lo que induciría a un mayor gasto en consumo y a un aumento temporal de la inflación como resultado del incremento en la oferta monetaria… A diferencia la financiación vía deuda, esta financiación no supondría una carga vía impuestos para el futuro», señala Ben Bernanke.

Bernanke señala que para no influir en el consumo de las familias, «una expansión fiscal financiada por la creación de dinero no supondría un aumento de la deuda pública, que al final acaban pagando los hogares con impuestos en el futuro. Sería simplemente asumir un incremento constante de la oferta monetaria».

Ante la incapacidad de la política monetaria para intensificar el crecimiento de los precios y la aversión de algunos gobiernos a incrementar sus déficits y la deuda público, la opción podría residir en lograr una cooperación más estrecha entre gobiernos y bancos centrales.

Como explicaba Adair Turner, ex director de la Autoridad de Servicios Financieros del Reino Unido, «la financiación monetaria moderada y estricta puede combatir los riesgos de deflación a la par que servir de ayuda. De modo, que más que prohibirla, deberíamos asegurar su uso responsable».

«Japón lleva esquivando mucho tiempo la financiación monetaria, ahora tiene tanta deuda pública (250% sobre el PIB), que si fuera financiada probablemente desembocaría en un fuerte incremento de la inflación», explica Turner. De todos modos, este economista cree que monetizar la deuda pública de Japón será «resultado inevitable», pero se tendrá que hacer como sumo cuidado y poco a poco.

«Si Japón hubiera seguido los consejos de Bernanke en 2003 y hubiera financiado los estímulos con emisión de dinero, hoy tendría unos precios más elevados y una deuda sobre PIB más baja», explica el experto británico.