KKR, uno de los fondos privados más grandes del mundo supervisando cerca de 99.000 millones de dólares en activos, justificaba la devaluación experimentada por el yuan desde el agosto pasado como un esfuerzo de las autoridades chinas por evitar el estancamiento experimentado por Japón en la década de los 90.

«Es importante destacar que si China no reajusta su divisa podría enfrentar una trayectoria de crecimiento aún más débil de lo previsto, a medida que el apalancamiento es demasiado alto y la inflación demasiado baja», avisó en un informe, Henry H. Mcvey, quién supervisa la gestión de activos globales de la entidad.

En este sentido McVey explicó que, al contrario de la opinión popular, China no está necesariamente devaluando el yuan para que sus exportaciones tengan un mayor atractivo comercial.

«Pensamos que China está sintiendo la necesidad de relajar su política monetaria y dejar que su divisa se devalúe porque necesita unos tipos de interés más bajos y una moneda barata para enfrentar las presiones deflacionistas resultantes del apalancamiento excesivo y un economía bajo presión por la salida de capitales», indicó Mcvey, quien considera que un valor adecuado para la divisa china está en los 7 yuanes por dólar, es decir, un 7,1% por debajo del valor actual.

  • Pekín enfrenta actualmente un importante dilema ya que su superávit por cuenta corriente no es lo suficientemente grande para equilibrar el impacto resultante del incremento del déficit derivado de su cuenta de capitales.
  • Corregir esta situación en las circunstancias actuales implicaría que el gobierno tendría que dar marcha atrás en parte de su campaña de liberalización económica. Por ello, que McVey dejó claro que si China ignora el efecto derivado de las presiones deflacionistas y la salida de capitales sin ajustar el valor de su divisa, «el crecimiento de su PIB podría estancarse como ocurrió en Japón en los 90».
  • De momento, el gobierno chino ya ha rebajado oficialmente sus expectativas de crecimiento para los próximos cinco años, cuando se espera que la segunda economía mundial avance a un ritmo que podría oscilar entre el 6,5% y el 7%.
  • Como parte del plan económico durante los próximos cinco años, Pekín ha anunciado ajustes en industrias con exceso de capacidad, como la del carbón o el acero, donde se planean recortes laborales de 1,8 millones de empleos, con un coste aproximado de 15.000 millones de dólares. Sin embargo, fuentes consultadas por Reuters aseguran que los despidos podrían ascender hasta los 5 o 6 millones de personas durante los próximos años.

Desde Société Genérale, su analista, Wei Yao, fue más allá, al estimar que el sector industrial chino necesita una reducción de su capacidad de al menos un 10% desde los niveles actuales, «lo que podría resultar en una destrucción de 10 millones de empleos y aumentar la morosidad de deuda entre 8 y 10 billones de yuanes». «Es por ello, que los programas anunciados hasta la fecha para los próximos cinco años, sólo atajan un 10% del ajuste realmente necesario», estimó el experto del banco francés.

Fuente: eleconomista.es