Con un poco de sorpresa la Reserva Federal mantuvo sin cambios el programa de compras de títulos públicos, pero en un comunicado con más oraciones que el anterior pareció dejar en claro que se podría venir pronto y que ello no implicará el fin de la política monetaria ultra expansiva.

Esto puede ser respuesta a lo que le pasó a Bernanke meses atrás cuando comenzó a mencionar la probabilidad de que el ritmo de los estímulos comience a reducirse, los mercados cayeron. Esto fue interpretado tal vez, como que los mercados no creyeron o no entendieron el mensaje. Es por ello, que parece que primero la FED, ahora, decidió preparar el terreno para luego actuar.

Todas las medidas extraordinarias comenzaron por miedos a una gran depresión como la de los 30, ahora parece que la demora a comenzar a sacar el pie del acelerador (frenar el ritmo de los estímulos, lo cual no implica ajustar la política monetaria), es por temor a la reacción de las bolsas.

Bernanke reitero varias de las palabras de una conferencia anterior explicando nuevamente al mercado lo que ya le dijo antes: la economía guiará la política monetaria y que solamente con mejoras sustanciales llegará el ajuste monetario.

Así como antes hubo una sobre reacción (negativa) en los precios, ahora podría darse el escenario contrario. Si bien la FED no recortó el programa de compras, aún está camino a hacerlo. Posiblemente lo que faltó es el convencimiento de más miembros, que con datos en alza, pasarían a estar a favor. Pero puede que falte para eso. Estas dudas ponen de manifiesto lo difícil que es retirar los estímulos o comenzar a ajustar la política monetaria. Un economista argentino (RLP), utilizó una analogía para explicar lo difícil que puede ser el proceso que viene si es que la economía no empeora: sacar pasta dental del pomo es fácil, pero volver a ponerla adentro, es complicado. Esa segunda parte es la que corresponde a la política monetaria de ajuste.