La tragedia de la eurozona: una “trampa” de la que es imposible salir sin default total

By on 13 marzo, 2017
  • La salida del euro incrementar√≠a el valor real de la deuda de los agentes
  • La devaluaci√≥n interna tiene un elevado coste para el empleo y la actividad
  • La devaluaci√≥n fiscal requiere reducir demasiado las cotizaciones sociales

euro-puerta

 

Desde que se cre√≥ el euro, se ha podido apreciar un problema constante de competitividad entre pa√≠ses. Alemania supo resolver los suyos entre 1990 y 2003. Pero a partir de ese momento comenzaron los desequilibrios en pa√≠ses como Espa√Īa, Portugal, Grecia o Irlanda. Y cuando algunos de estos pa√≠ses a√ļn no han resuelto sus problemas, Francia e Italia han empezado a mostrar carencias competitivas. Una opci√≥n para estos pa√≠ses es salir del euro, pero su deuda denominada en la divisa √ļnica ser√≠a impagable, por lo que tendr√≠an que entrar en default para sobrevivir.

Como destacan desde el banco de inversi√≥n franc√©s Natixis, “el problema es la imposibilidad de corregir el obst√°culo que suponen los costes y la competitividad dentro de los pa√≠ses de la eurozona”.

Las tres opciones ‘imposibles’

Las especializaciones productivas dentro del √°rea euro son muy dispares, con costes laborales diferentes y con productividades variopintas. De modo que las elecciones para corregir las diferencias de competitividad son “la devaluaci√≥n interna, una devaluaci√≥n fiscal o una salida del euro”.

Sin embargo, los economistas de Natixis creen que “en realidad, ninguna de estas opciones es viable”. La eurozona es una trampa de la que es imposible escapar.

“Una devaluaci√≥n interna es la reducci√≥n de los costes laborales, moderando los salarios y reduciendo los beneficios distribuidos”. Esta opci√≥n se puso en pr√°ctica en algunos pa√≠ses como Espa√Īa a partir de 2011-12, pero su coste fue muy elevado “en t√©rminos de empleo y actividad econ√≥mica, por lo que ahora est√° opci√≥n es directamente rechazada: Francia o Italia no aceptar√°n una reducci√≥n de los salarios”.

Por otro lado, la devaluación fiscal es la reducción de las cotizaciones sociales a cambio de subir el IVA. De este modo se logra que los bienes y servicios producidos en el país tengan unos costes relativos inferiores (la reducción de las cotizaciones sociales reducen los costes laborales) mientras que la subida del IVA afecta a todos los bienes que se venden dentro del país, pero no a los que se exportan, puesto que el IVA se devuelve a las empresas que venden al exterior.

Esta opci√≥n tampoco cuenta con la aprobaci√≥n de la opini√≥n p√ļblica, puesto que el IVA es uno de los impuestos m√°s impopulares por su regresividad (grava m√°s a las rentas m√°s bajas). Adem√°s, para que tuviera un efecto notable hoy, “Francia tendr√≠a que reducir en 10 puntos porcentuales las contribuciones a la Seguridad Social e Italia tendr√≠a que hacerlo en 13 puntos porcentuales”, seg√ļn destaca el informe de Natixis.

Por √ļltimo aparece la opci√≥n que consiste en abandonar el euro. “Esta v√≠a es imposible por los elevados niveles de deuda externa denominada en euros de esos pa√≠ses. La devaluaci√≥n incrementar√≠a el valor real de esos pasivos en t√©rminos de la nueva moneda nacional (que surgiera tras abandonar el euro), y convertir√≠a la deuda en insostenible”, sentencia el banco franc√©s.

De modo que la √ļnica alternativa ser√≠a un impago total de todos los agentes. Es decir, que empresas, familias y administraciones p√ļblicas con deuda denominada en euros entrase en default.¬†

Fuente: eleconomista.es

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