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La semana pasada, la Fed estimó que las entidades están los suficientemente saneadas para enfrentar pérdidas agregadas de hasta 526.000 millones de dólares bajo el escenario más severo planteado por los reguladores sin llegar a infringir sus requerimientos mínimos de capital. De dicha cantidad, los préstamos y créditos generarían alrededor de 385.000 millones de dólares en pérdidas para los bancos.

Bajo un escenario en que la tasa de paro repuntase hasta el 10%, la bolsa se desplomase y las letras del Tesoro a 3 meses llegasen a generar una rentabilidad negativa, el ratio de capital Tier 1, que compara el capital de alta calidad con los activos de riesgo en manos de los bancos, caería del 12,3% registrado en el cuarto trimestre de 2015 hasta un mínimo del 8,4%, lo que se mantendría dentro de los niveles adecuados a ojos de los reguladores. No debemos olvidar que la Reserva Federal impone un ratio de capital Tier 1 mínimo del 4,5% cuando se compara con los activos de riesgo y del 4% cuando se compara con todos los activos del banco en cuestión. Desde el banco central estadounidense apuntaron que los bancos han acumulado un capital de más de 700.000 millones de dólares desde 2009 hasta un total de 1,2 billones de dólares.

La Fed ha sometido a los 33 bancos a tres escenarios distintos: uno base, otro adverso y finalmente uno extremadamente adverso. Todos ellos se extienden durante un periodo de 13 trimestres consecutivos, que en esta ocasión ocupan desde los tres primeros meses de 2016 hasta los tres primeros de 2019, y juegan con un total de 28 variables: seis medidas sobre actividad económica y precios, cuatro medidas de precios en activos y condiciones financieras, seis referencias sobre tipos de interés así como tres medidas económicas aplicadas a 4 mercados internacionales. En el escenario base, se asumió una expansión económica moderada hasta el primer trimestre de 2019. Con un PIB que crece a un 2,5% y una tasa de paro del 4,5%. Por el contrario, en el adverso, se contempló una «debilidad de la actividad económica» con una contracción del 2,8% y una tasa de paro del 7,5%. Por último, en un contexto más severo, se planteó una recesión severa, de hasta el 7,5%, una tasa de paro del 9,9% y el 10% y una rentabilidad negativa para las letras a tres meses del tesoro de EEUU.

En esta nueva entrega, TD Bank, la unidad estadounidense de Toronto-Dominion Bank, y Bank of the West, propiedad de BNP Paribas, han sido las dos nuevas entidades que se suman a la lista de bancos que supervisa la Fed. Los bancos extranjeros son los que más problemas han registrado durante lo últimos años a la hora de cumplir con las expectativas impuestas por los reguladores estadounidenses. Deutsche Bank y Banco Santander fueron los dos únicos bancos que suspendieron los test de estrés el año pasado. Bank of America no suspendió pero tuvo que revisar sus planes antes de poder implementar las retribuciones de capital a sus inversores.

 

Fuente: eleconomista.es