Las metas de inflación u objetivos de inflación (inflation targeting en inglés) consiste en una estrategia por parte de los bancos centrales en busca de conseguir la estabilidad de precios. La misma consiste en anunciar un “objetivo” de tasa de inflación, que se compromete a cumplir.

Las medidas tomadas tenderán a cumplir con dicho objetivo o no alejarse demasiado. El banco central, dependiendo de su nivel de credibilidad y eficacia, puede utilizar el mismo anuncio como una herramienta.

Las metas de inflación tenderán a ser útiles en aquellos bancos centrales creíbles y confiables. Un banco central que no las cumple o no muestra respeto por las mismas, irá perdiendo poder de fuerza en su estrategia comunicativa.

Suele haber momentos en que algunos bancos centrales se permiten alejarse de este objetivo, aduciendo factores temporales y / o juzgando que la aplicación de medidas para regresar la inflación a la zona objetivo sería contraproducente (ya sea en términos de control de expectativas de inflación en el corto o largo plazo o por temor a generar efectos no deseados sobre la actividad económica).