Por E.T.

 

Mirando la pantalla de mi ordenador, esperando que los precios lleguen a los valores estimados, mi mente comienza a volar…

Las razones por las que alguien se acerca al mundo del trading son variadas, las causas por las que se aleja de él son siempre las mismas.

No es uno quien decide dejar la actividad, es la actividad la que nos invita a retirarnos.

En el pasado un operador tenía otras características, generalmente pertenecía a familias acomodadas, disponía de tiempo y dinero casi ilimitados, y contactaba con personas que le acercaban datos “privilegiados”, los conocimientos, la dedicación, y la solvencia técnica eran secundarios.

En definitiva entre aquellos operadores y nosotros, encuentro muy pocas similitudes.

Si bien en esencia buscaban una diferencia entre dos precios, la forma de hacerlo era radicalmente distinta.

El gran cambio lo produjo la tecnología.

Los traders somos personas solitarias, en nuestra rutina diaria, muy afectos a la observación y a la reflexión, la capacitación es imprescindible, y por fuerza de las circunstancias, amantes del vértigo y “adictos” a las estadísticas.

No se debería ser trader por afición, es altamente probable terminar quebrado, se debería abordar como una profesión.

Toda profesión, requiere según mi opinión, de capacidad personal, de capital invertido, de capacitación, experiencia y por supuesto, de suerte.

Es una profesión apasionante, con sus más y sus menos, se la vive con intensidad. No requiere de asistentes ni de desplazamientos cotidianos. Permite administrar nuestro tiempo. Es lo más cercano a la libertad que conozco, en cuanto a trabajo se refiere.

Sin embargo, la libertad conlleva responsabilidad y esta necesita de autodisciplina, templanza y valor, tal vez los hábitos más difíciles de adquirir.

… El precio está llegando a su objetivo, debo concentrarme para cumplir con mi plan…