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Los ministros de Economía y Finanzas así como los gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Siete (G-7) se reúnen ya en Akiu, en la región noreste de Japón, en un momento en que la economía mundial sigue sin mostrar un rumbo claro hacia una recuperación sostenible. Precisamente, Japón, el país anfitrión, evitaba súbitamente una recesión técnica en el primer trimestre pero la reciente revalorización del yen ha causado estragos mientras las medidas excepcionales del Banco de Japón siguen poniendo en duda su efectividad.

 

«Numerosas incertidumbres económicas persisten en el mundo. La coordinación de nuestros esfuerzos centrará nuestros debates», aseguraba antes del arranque de la cumbre, el ministro Taro Aso, quien la semana pasada se mostró abierto a una intervención de la divisa nipona si esta continuaba experimentando un encarecimiento unilateral. Un hecho con el que no comulga Estados Unidos, quien tiene a Japón y Alemania, en su lista de posibles manipuladores de divisas.

 

Jack Lew, su secretario del Tesoro reconoció ayer que Japón debe usar «todos los instrumentos» a su alcance para reactivar su economía y «no solamente» la tasa de cambio. Además reiteró que los países del G7 (EEUU, Japón, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Gran Bretaña), «tienen la responsabilidad particular de respaldar el crecimiento», que es «demasiado débil». Pero, una vez más, es en la receta a aplicar donde varían las posiciones. Tras haber acabado con buena parte de la munición monetaria, Japón parece ahora sumarse a Canadá, Francia e Italia, como los países que favorecen los estímulos fiscales.

 

Una posición a la que el ministro alemán de Finanzas, Wofgang Schaeuble, sigue oponiéndose, según unas declaraciones recogidas por el diario nipón Nikkei, donde advirtió que «la estrategia de estímulo económico a través del crédito toca rápidamente su límite, como una llamarada fugaz». «Lo importante es promover reformas estructurales y reducir la deuda pública», insistió.

 

Otros temas sobre la mesa incluyen, entre otros, la desaceleración de China, el riesgo de que Gran Bretaña salga de la UE tras el referéndum del 23 de junio y la llegada masiva de refugiados a Europa, precisó el ministerio nipón de Finanzas.

 

Fuente: eleconomista.es